CUANDO BUENOS AIRES QUISO TENER UN CARILLON
También Buenos Aires quiso tener un día su carillón. Inspiración de la fe en una iglesia tradicional de la ciudad o exteriorización de un anhelo de belleza, tal vez ambos sentimientos unidos en una hermandad que cuenta con siglos de existencia, el hecho es que la Merced tuvo el primer carillón de esta parte del mundo. Fue en el año 1923, y el modesto instrumento siguió siendo la única voz metálica de ese carácter, que se escuchaba con regularidad en la urbe. Antes y Después, muchas iglesias metropolitanas han tenido juegos de campanas, que podían ejecutar ciertas composiciones musicales, pero limitadas a la escala diatónica, reducidas a cinco, seis, a veces hasta diez campanas, sólo cabía la interpretación de trozos en que todo el gasto lo hacía un corto número de notas. El carillón de la Merced, con sus 19 bronces y su escala cromática, puede ejecutar composiciones de mayor compromiso. Es del tipo electromecánico, es decir, que entre el teclado y las campanas se interpone la electricidad para mover los badajos.

La piedra fundamental del Concejo Deliberante fue colocada el 18 de noviembre de 1926 hoy Salón de Exposiciones, en el subsuelo del edificio. Se autorizó la construcción del edificio por ordenanza N*2209, del 18 de octubre de 1927, y se inauguró el 3 de octubre de 1931. Primero se armó toda la estructura de perfiles de hierro y luego se terminó de arriba hacia abajo con mampostería.

El Intendente era el Sr. JOSE GUERRICO, quien, a su vez, fue el presidente de la Comisión encargada de la construcción del edificio del Concejo Deliberante.

La empresa constructora fue la firma FALCONE, y el arquitecto HECTOR AYERZA fué el proyectista y responsable de la obra. El carillón fué agregado al edificio y su compra fue impulsada por la firma HERIOT, a la cual se le había adquirido el reloj de la torre. La misma era representante, en la Argentina de la empresa WEULE de Alemania, la cual fabricaba relojes y carillones, las campanas se fundían en la firma FRANZ SCHILLING SOHNE (de Apolda Alemania).

El carillón fue encargado con treinta campanas, la más grande con la nota LA de 4.800 Kg., y la más pequeña con la nota RE de 25 Kg., con un peso total en campanas de 27.000 Kg. aproximadamente (uno de los más grandes que existen hasta hoy).

Las campanas deberían ser fundidas con la aleación más adecuada, la que según el fabricante es a 78% de cobre y un 22% de estaño, las diez más grandes tendrían grabado el escudo de la Ciudad de Buenos Aires, H. Concejo Deliberante, el ndeg. MCMXXX y las más pequeñas la misma inscripción, sin escudo ; el precio total fue de $173.000 pagado en tres cuotas.


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